OPENING ON SEPTEMBER 05 / 7pm
¿Qué es una ciudad cuando deja de ser un lugar real para convertirse en una construcción de la mente?
En Italo Calvino, las ciudades son fragmentos de memoria, deseo, miedo y sueño. En la obra de Jiang Wenbin, aparecen ante nosotros como arquitecturas casi tangibles, pero imposibles: ciudades que creemos reconocer sin haber vivido nunca en ellas.
Sus paisajes urbanos parecen surgir de una memoria que nunca existió. Toman sus formas, perspectivas y arquitecturas de la realidad, pero las recombinan para crear un espacio nuevo, suspendido entre el sueño y la realidad. Las estructuras familiares se vuelven extrañas, las perspectivas se desplazan y la lógica de la arquitectura cede poco a poco ante la lógica de la imaginación.
Hay algo profundamente surrealista en estos paisajes. Sin embargo, el surrealismo de Jiang Wenbin no busca escapar de la realidad, sino transformarla sutilmente. Lo cotidiano se desplaza, se fragmenta y se recompone, permitiendo que otra realidad emerja bajo la superficie de lo familiar. Sus ciudades parecen existir en ese territorio incierto donde la memoria, el sueño y la percepción comienzan a confundirse.
Al igual que las ciudades imaginadas por Calvino, estas arquitecturas no son solamente lugares, sino estados de ánimo, proyecciones de mundos interiores sobre la arquitectura del mundo exterior. Nos invitan a cuestionar aquello que reconocemos, aquello que recordamos y, en última instancia, aquello que consideramos real.
Como las ciudades de Calvino, las ciudades de Jiang Wenbin quizá no sean lugares que visitar, sino lugares que imaginar.
What is a city when it ceases to be a real place and becomes a construction of the mind?
In Italo Calvino, cities are fragments of memory, desire, fear, and dream. In Jiang Wenbin’s work, they appear before us as almost tangible yet impossible architectures: cities we seem to recognize without ever having lived in them.
His urban landscapes seem to emerge from a memory that never existed. They borrow their forms, perspectives, and architectures from reality, but recombine them to create a new space, suspended between dream and reality. Familiar structures become strange, perspectives shift, and the logic of architecture gradually gives way to the logic of imagination.
There is something deeply surreal in these landscapes. Yet Jiang Wenbin’s surrealism does not seek to escape reality; rather, it subtly transforms it. The ordinary is displaced, fragmented, and reassembled, allowing another reality to emerge beneath the surface of the familiar. His cities seem to exist in that uncertain territory where memory, dream, and perception begin to merge.
Like the cities imagined by Calvino, these architectures are not simply places, but states of mind, projections of inner worlds onto the architecture of the external world. They invite us to question what we recognize, what we remember, and ultimately, what we consider to be real.
Like Calvino’s cities, Jiang Wenbin’s cities may not be places to visit, but places to imagine.

